¿Qué es la salud mental?

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Por Karina Quiñones

Siglo XXI, después de pasar por catástrofes horribles tener a la iglesia en el poder por muchos años viviendo en una época de oscuridad, también la peste negra, guerras duraderas creadas en base a intolerancias y ambiciones; justo aquí es donde parte este post. La segunda guerra mundial fue uno de los momentos más importantes sucedidos al principio del siglo pasado, el mundo cambió, millones de personas muriendo en base a su creencias o en el hogar en el cual habían nacido, ser despreciados por no tener cierta nacionalidad, no ser de sangre pura. 

Después de esta pequeña actualización de las noticias globales, remoto el tema de los cambios que siguen de la segunda guerra mundial, afortunada o desafortunadamente, Sigmund Freud vivió en esta época y gracias a su creación del psicoanálisis el mundo comenzó a tomar consciencia sobre nuestros pensamientos y sentimientos, el porqué de nuestras acciones y no solo en para qué lo hacemos como los perros de Pavlov. Al finalizar este terrible evento bélico, las personas notaron que nada era igual, todos tenían eventos post traumáticos después de la guerra, comenzaba a distinguirse una línea entre “estabilidad” y “locura”, existía algo entre esas dos palabras que no se podían definir en su momento, quizás ahorita lo podemos llamar “tengo un problema, no puedo dormir, no puedo estar alrededor de otras personas, estoy triste, lloro por todo, me enojo por todo, me quiero morir, me hago daño” entre otras cosas.

Este fue el nacimiento en parte de la importancia que se le fue dando a la salud mental, pero ¿qué es la salud mental? La salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

 La dimensión positiva de la salud mental se destaca en la definición de salud que figura en la Constitución de la OMS: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».

La salud mental se ve de manera sencilla de tener, PERO NO LO ES. Mucho menos tener una salud integral en donde lo físico, mental y social está en perfecto estado. En general, se supone que debemos tener las herramientas necesarias para poder enfrentar las situaciones que vayan surgiendo a lo largo de nuestra vida, pero ¿dónde aprendemos eso? ¿quién lo enseña? Ni siquiera como profesional en la salud mental puedo decir que lo sé, porque es un proceso individualizado, que va sobre la marcha y es conforme a la experiencia.

Pero si parece muy difícil ¿para qué me importa? Esta es la parte interesante, creo que el saber que la salud no es solo sentirme bien físicamente, si no dentro de mí misma, en mis pensamientos y en mis emociones, en mi casa, con mis amigos, en mi trabajo y escuela. Eventualmente todo es una cadenita donde si le diéramos más importancia a la salud mental, podríamos evitarlo, por ejemplo: Tenemos un problema en casa donde nos enojamos mucho y no sacamos ese coraje solo para no prolongar el trabajo, ya ibas tarde a la oficina y por discutir, llegas más tarde de lo esperado, tu jefe te regaña, estás tan cansado de que alguien te grite que cuando llega Juan, el típico compañero que solo ve que traes de lonche para pedirte porque él nunca compra ni lleva, le gritas algo feo. ¿Qué pasó aquí? El pobre Juan haciendo lo mismo de todos los días porque no gana lo suficiente para poder llevar lonche al trabajo porque su mamá está enferma o tiene muchos chamacos y necesita alimentarlos, descargaste todo tu enojo con él.

Quizás sí hubieras pensado más lo que ibas a decir, con quién te estabas desquitando todo ese enojo que tenías con alguien en casa, con el estúpido de tu jefe que solo sabe gritarte y reclamarte cosas malas y no tus aciertos.

Este en el mejor de los casos, nuestro sujeto de muestra podrá pedirle perdón a su amigo Juan y quizás él lo perdone, pero en otras ocasiones puede crearse un problema máaaaas grande, las consecuencias pueden ser peores o ¿qué no haz leído los periódicos amarillistas? “Mata a su amigo por no cooperar para la cheve”.

 

Gracias por leerme.

 

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¿Por qué la vida termina después del matrimonio?

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Por Karina Quiñones 
Twitter: @karinaqnes

“Estudia, trabaja, gana tu dinero y gasta en ti. Cuando te cases ya nada será tuyo, ni tendrás tiempo para ti.” Éstas son algunas de las cosas que la gente me ha dicho últimamente, ¿por qué? No lo sé, no tengo planes de casarme, sin embargo, me quedo pensando el por qué la gente cree que cuando te casas, al parecer pierdes todo.

Es importante para iniciar, tener la definición general del matrimonio: Unión de dos personas mediante determinados ritos o formalidades legales y que es reconocida por la ley como familia. “la pareja contrajo matrimonio en la basílica del Pilar; han contraído matrimonio en el juzgado de paz”. Después encontramos una definición religiosa: “En el catolicismo y otras confesiones cristianas, sacramento que une indisolublemente a un hombre y una mujer, y por el que se comprometen a vivir de acuerdo a las prescripciones de la Iglesia.”. Pero qué aburrido vivir tu vida haciendo lo que “deberías de hacer” y no lo que tú quieres hacer.

Se supone que la vida en pareja es un acuerdo mutuo y de apoyo constante en diferentes situaciones, la verdad es que siendo realistas, viviendo en pareja se tienen muchos beneficios al estar casados, préstamos, seguros médicos, entre otros. Es claro que en el país no todos tenemos el recurso económico como para pagar un seguro privado, las instituciones de salud pública son un gran apoyo para aquellas personas que lo necesitan en verdad.

Pero aquí la verdadera pregunta es ¿POR QUÉ LA GENTE DICE ESAS COSAS?. Mi idea es que de alguna manera en que nos han educado, recuerdo que en la primaria veíamos el ciclo de la vida que era: naces, creces, te reproduces y mueres… y gracias a papá diosito, tienes que estar casado para reproducirte, si no, es pecado… baia baia, ¿qué tenemos aquí? A un bastardo.

 

Entonces ¿casarnos es una obligación de vida? Y si no quiero casarme, ¿hay problema? De los primeros post del blog se encuentra uno que escribí llamado ¿Existe el amor de tu vida?, con ese post y este, quiero que el lector reflexione un poco lo que estamos haciendo con nuestras vidas que son automatizadas y programadas por el “deber ser” que nos ha impuesto la sociedad occidental del siglo XXI. ¿No me crees que la sociedad nos dice cómo debemos de ser? Cuántas imágenes y comentarios no hay en internet y en la vida cotidiana de cómo debe ser una mujer, la mujer ideal tiene que ser una “dama” comportarse correctamente, al parecer TODAS las mujeres somos celosas, violentas, extremadamente cariñosas y con necesidad de ser protegidas. En cambio, los hombres tienen que ser altos, musculosos, detallistas, románticos, empalagosos, dejar a sus amigos y amigas por estar con su novia. ¿A caso algo de esto es cierto?

Entonces ¿por qué el matrimonio tiene que ser un sacrificio? Creo yo que si un día decido compartir mi vida con mi pareja en la misma casa es porque quiero estar más tiempo con esa persona, porque quiero dormir con él o ella todos los días, despertar y que lo primero que vea es la persona a quien amo el día de hoy. No tengo que pensar si quiero hijos o que ya me estoy haciendo vieja y mis embarazos pueden ser más complicados, quiero pensar a dónde iremos de viaje las próximas vacaciones, llegar a casa a comer viendo netflix, discutir por cosas ridículas y que se me quite el enojo a los 10 minutos, pero todo eso es LO QUE YO QUIERO y lo que yo PIENSO sobre algún posible matrimonio o unión libre.

Pensar que la vida en pareja es distinta y complicada, solo nos llevará a la acción y vivienda misma de tales complicaciones. La vida no es color rosa, pero tampoco tiene que ser un martirio.

Gracias por leerme.

La curiosidad

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Por Karina Quiñones


Cuando somos niños nuestro lenguaje se basa en preguntas y respuestas que buscamos para darle lógica al sentido de la vida, en ocasiones, es tan complicado para nosotros los adultos dar contestación a preguntas tan simples y al mismo tiempo tan complicadas como lo es: ¿de dónde vengo?, ¿qué hago aquí?, ¿por qué estamos vivos?, ¿de qué se trata la vida?.

El día de ayer por la noche estaba viendo una serie de Netflix llamada “Merlí”, ésta narra la vida de un profesor de filosofía y cómo interactuaba con sus alumnos y les despierta una clase de pensamiento que olvidamos al ir creciendo, la curiosidad. Si alguna vez leyeron El Mundo de Sofía, podrán recordar que el autor mencionaba que los filósofos no desaparecieron hace tiempo, pues los niños de cualquier generación (NO QUIERAN SENTIRSE ESPECIALES MILLENIALS) hacen las mismas preguntas que hace algunos años se hacían personajes de la talla de Aristóteles, Platón, Descartes, entre otros.

¿Por qué los adultos dejamos de pensar así? Bueno, quizás es porque tenemos cosas más “importantes” y “reales” que hacer a diferencia de los niños, pero yo hace un par de años comencé a cuestionarme algo muy interesante, el porqué de mis actos. Como adultos cuando nos preguntamos por qué suceden las cosas  siempre encontramos las respuestas típicas: se le atribuyen los actos a alguien más y nos alejamos de nuestra responsabilidad social, es más fácil pensar porqué otro lo hizo que pensar en por qué yo no hago nada, por ejemplo: ¿por qué México tiene un mal gobernante? Y no pensamos en ¿por qué escogí a un mal gobernante? Sí ya sabía lo que iba a suceder. También sucede en nuestras relaciones amorosas, la pregunta siempre es ¿por qué tengo tan mala suerte?, ¿por qué fulatino/fulanita no me quiere?, ¿por qué nunca me toman en serio? Y no nos hemos cuestionado sobre ¿qué me lleva a acercarme ese tipo de personas con las cuales voy a sufrir? En fin, son tantas preguntas que nos podemos realizar, pero no tiene caso hablar de ello si no nace de nosotros mismos cuestionarnos.

Lo que quiero decir es que ¿por qué hemos dejado que alguien más responda a nuestras preguntas? O haya apagado esa curiosidad que teníamos de manera inocente al preguntar de dónde venían los bebés. Los adultos a veces creemos que tenemos respuestas a todos y para todos, creemos que sabemos y en realidad entre más estudias, más lees y más aprendes, vas a llegar a la conclusión que la vida misma es tan extensa y por más que sepas siempre te va a sorprender, en realidad, Sócrates tenía razón cuando decía que no sabía nada, porque creer que sabemos todo nos quita esa posibilidad de equivocarnos y perder esa experiencia tan bella que es el aprendizaje.

Para finalizar y retomando el tema de la serie, hay un momento en que un joven le hace una pregunta al maestro de filosofía, se le pregunta que si cualquiera puede hacer filosofía y el maestro se queda callado 3 minutos, todos los demás alumnos comienzan a decir qué le pasa, está mal, se ha vuelto loco, cosas por el estilo; al final el maestro comenta: “me he quedado callado para que vean cómo el mundo reacciona ante una persona que piensa.”

Pensar no es malo, pero tampoco es fácil cuestionarnos a nosotros mismos y al mundo por sus acciones, algunas personas pueden verlo como rebeldía o cosas por el estilo, pero en realidad, ¿quién dijo que lo que tú haces está bien? Y de ahí derivarnos al ¿qué es el bien y qué es el mal? De esa manera podríamos darnos cuenta que cada persona tiene diferentes visiones sobre términos que quizás creemos que son universales, cuando en verdad deberíamos considerar en escuchar al otro y lo que en verdad pensamos nosotros.

Gracias por leerme.

El deber ser en la muerte

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Por Karina Quiñones

Un día mientras daba una plática a un grupo sobre diferentes habilidades de promoción de los buenos tratos y un señor realizó una pregunta acerca del saludar a alguien con quien no tiene buena relación, ¿está bien saludar a alguien que te cae mal?, ¿eso no es hipocresía? Algunas personas pueden responder que sí lo es, otros dirán que no, porque es educación y como diría mi abuelo “lo cortés no quita lo valiente”.

Sin embargo, creo que hay algo más que se esconde en la educación, el ejemplo específico es cuando sucede una muerte, cuando ocurre una tragedia de este tipo usualmente da el pésame, según Wikipedia esta palabra es: “Se llama pésame a la expresión con que se manifiesta el sentimiento de pena o aflicción por el fallecimiento de una persona. El pésame se da a los familiares más cercanos del fallecido, muy en particular al cónyuge, hermanos, padres e hijos.

Pésame es la forma en desuso de colocar el complemento indirecto tras el verbo en lugar de delante (me pesa). Quiere decir que a la persona que lo dice “le pesa” la muerte de la persona fallecida”.

Entonces el pésame se dice cuando te duele la perdida que sufrió esa persona, pero ¿en realidad te pesa? O ¿lo dices por qué así debe de ser?

Las personas tenemos diferentes maneras de reaccionar a la muerte de nuestros seres queridos, de otros y también sobre la idea de nuestra propia muerte.

En ocasiones, en funerales la gente se molesta por no ver la misma reacción ante la muerte de alguien como la está sufriendo uno, ¿qué es lo que se está esperando ahí?, ¿qué todos tengan la misma reacción ante el dolor?, ¿qué todos sientan lo mismo que estoy sintiendo yo? O el deseo de que me traten de una manera en cómo la que yo te trataría si estuvieras en mi lugar.

Creo la respuesta es un conjunto de todas las preguntas, sí se espera a no ser el único sufriendo ante una pérdida y aun así sentimos que nuestro dolor es incomprensible, se espera que al menos la gente esté llorando, se vea triste, en ocasiones también se espera que vaya vestido de negro, pero de igual manera es un grito hacia los demás del deseo que se tiene que le traten como esta persona lo haría con los demás. Desear el pésame no basta para una persona quien está pasando por esta clase de duelos, el pésame no es más que unas palabras que quedan en el aire cuando la persona necesita un abrazo y una compañía.

México se caracteriza por ser un país en donde se burla de la muerte, pero más allá de la existencia de la burla, hay un miedo a la confrontación de ésta, hablar de ella porque en verdad existe, es un suceso natural dentro del ciclo de vida y en realidad, no somos capaces de ver qué sucederá cuando la persona muera y cómo será la vida sin ellos.

He escuchado a muchas personas a quienes la psicología ha tachado con duelos patológicos por no “superar” una muerte en el lapso de 6 meses. La familia, amigos, que son el apoyo más grande para una persona en esta clase de duelo, buscan obligarlos a separarse de algo de lo que aún no pueden. ¿Cómo se le explica a una madre que nunca volverá a ver a su hijo?, ¿cómo se le dice a alguien que ya no volverá a ver a sus papás otra vez?, pero ¿con qué derecho se siente alguien para decirle a otro que debe de dejar de sentir dolor por una pérdida?

El duelo existe, sin embargo, las formas de llevarlo son distintas, en algunas ocasiones con tener un abrazo y sentirte escuchado es más que suficiente para seguir adelante. Llorar y expresar todos aquellos sentimientos que se tienen guardados, ya sea de culpa por no haber dado más en vida o de tristeza porque la muerte fue accidental o no de enfermedad, enojo porque quizás fue un asesinato y dentro de nosotros existe la impotencia de poder realizar nada para conseguir justicia.

Para finalizar, siempre vamos a estar entre lo que debe o no realizarse durante la muerte de alguien, el funeral o cómo tocar el tema después de la muerte, sin embargo, lo más importante es hacer lo que nace del corazón, si se desea llorar, que se haga, si se desea solo expresar el pésame y no estar con la persona también es válido. No existe algo mejor que decir la verdad cuando una persona está triste y también es importante quedarnos con la pregunta ¿lo hago por esa persona o lo hago por qué quiero que esto hagan conmigo?, ¿lo hago por qué en verdad lo siento o por qué es el deber ser? Ninguna respuesta es correcta o incorrecta, es solamente la realidad de dónde vienen nuestras acciones, en fin con que lo realizamos siempre será el mismo, hacer sentir mejor a la persona que está sufriendo o expresarle que al menos no está solo.

Gracias por leer.

México y tradición

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México lindo y querido, un país lleno de cultura, diversidad, políticos corruptos, comida deliciosa, muchas tradiciones y sobre todo un mix de pensamientos.

Es interesante que al vivir en un país tan rico, seamos tan pobres en diferentes aspectos, educación, económico, político, entre otros. Pareciera que el panorama general que mostramos ante los demás y ante nosotros mismos se ve turbio y poco esperanzador… diagnóstico final: chisqueados; pronóstico: reservado.

Sin embargo, no existe algo o alguien que defienda más a México que un mexicano, cómo dice uno de nuestros 3 símbolos más importantes del país, nuestro himno nacional: Mas si osare un extraño enemigo profanar con su planta tu suelo, piensa ¡Oh Patria querida! que el cielo un soldado en cada hijo te dio.” Nadie puede criticar a México mas que los mexicanos, si no, pregúntenle a Checo Pérez.

Es por eso que, al menos, en este momento me siento en liberad de expresar lo que pienso acerca de mi país y nosotros, sus habitantes.

Una de las cosas que más amo de mi país es la diversidad que hay en flora, fauna, recursos naturales, playas hermosas, diferentes puntos del país a visitar y sobre todo infinidad de comidas por probar, qué delicia es estar en cada tradición que tenemos en el país, cada día importante es un día de fiesta, ¿y todavía se preguntan por qué vivir en México es hermoso? Sin embargo, muchas de estas fiestas y tradiciones, como lo son el día de muertos, la revolución mexicana, el 15 de septiembre, entre otras, se desconoce el motivo real de por qué lo celebramos.

Cabe mencionar que parte de la diversidad de nuestro país incluye la religión. La religión católica es la más popular en el país y también la que rige nuestra forma de actuar de manera moral, ética y hasta a veces política, seguro Benito Juárez aún se retuerce en su tumba al ver como El Estado y la idea moral de la iglesia se reúnen para no aprobar el matrimonio homosexual. México tiene una esencia especial respecto a la religión, ¿por qué? Porque fuimos conquistados y desde 1492 hemos mezclado lo que al principio era el ombligo de la luna con el viejo mundo. Hablando específicamente de la religión católica y su combinación con las creencias politeístas, se creó en México la tradición de festejar a diversos santos, unos poco importantes y olvidados y otros que hasta llevan el nombre de madre.

¿Por qué las fechas con motivos religiosos son las más importantes para nosotros?

Ejemplo: 28 de Octubre, la típica reliquia lagunera para celebrar a San Judas y los milagros correspondientes que les dio. El 12 de diciembre a la Virgen de Guadalupe, peregrinaciones, locales comerciales y de comida, rosarios, danzas, reliquias y comidas grandes para regalar. La navidad se celebra por el nacimiento de Jesús (mamacita, ¿dónde está Santa Claus?), tampoco podemos olvidar la semana santa, hay unos que tienen solamente 3 días de descanso, otros 2 semanas completas. La famosa cuaresma donde todos tienen que dejar de comer carne roja los viernes, otros hacen ayuno durante esos 40 días y hasta en ciertas ciudades dejan de vender carne los lugares comerciales que las distribuyen (carnicerías y mercados).

Todo suena así como wow, qué interesante, pero la realidad es que en el país no todos somos católicos, ni siquiera creyentes, sin embargo, cómo a mí me vale y prefiero que me den vacaciones, yo me presto. Así es la vida en México, tenemos un pensamiento de si gano sí, si no gano, no. Creo que esta manera de pensar nos ha hecho tener un estancamiento como sociedad en general, irnos por la tangente en lugar de hacer algunos sacrificios o trabajos largos para obtener algo que deseamos.

¿Por qué es interesante que tengamos más celebraciones religiosas que históricas? La pregunta está mal formulada, realmente es ¿por qué le damos más importancia a las celebraciones de carácter religioso? La respuesta, LA FE y aquí todos sabemos ésta mueve montañas o multitudes de personas. ¿Por qué los mexicanos necesitamos tanta fe en seres divinos? He llegado a pensar que los mexicanos no creemos en nosotros mismos, siempre creemos que fuera del país hay cosas mejores, somos malinchistas en algunas ocasiones, porque dudamos de las calidad de las cosas y acciones que realizamos. Que si tenemos un mal gobierno, que los servicios de salud no son como los de Europa, que tenemos chairos y cholos, entre muchas otras cosas.

Al parecer la fe ha sido un refugio para todos aquellos mexicanos que no sabemos que hacer de nuestro país, mucho menos de nosotros como individuos en sociedad, padecemos de tiempos difíciles  sin que se muestren esperanzas, el pueblo se anima ante la llegada de un “vengador” que salva personas en un camión de pasajeros. ¿qué estamos esperando para depositar nuestra fe y esperanza en nosotros mismos? Cómo decía Juan Pablo II, “México siempre fiel”, ahora, deberíamos serlos fieles al pueblo mexicano y a quienes desean hacer un bien en este país.

Por Karina Quiñones