La familia después del suicidio

 

 

 

Suicidio

El suicidio o la idea de terminar con su vida, se presenta como una opción a aquellas personas que se encuentran abrumadas por los conflictos familiares, por problemas financieros o un conjunto de los mismos. No es una idea que surja de repente, es un pensamiento que se ha ido desarrollando a lo largo de malas experiencias a las que no se les ve solución. El suicidio se ve como una opción definitiva a los conflictos; sí se llega a consumar, ya no existe nada más.

¿Pero que pasa con los familiares de la persona que comete suicidio? 

Ellos viven, y el presenciar la muerte de un familiar cercano los lleva a experimentar un dolor indescriptible; el suicidio es una muerte difícil de aceptar debido a que es una decisión voluntaria.

¿Porque lo hizo? ¿Porque no aceptó nuestra ayuda? ¿Porque no pensó en nosotros? Son algunas de las preguntas que surgen y para las cuáles no hay una respuesta certera. Pero estas dudas que surgen en los familiares suelen llevar consigo una gran carga emocional, que sí no son manejadas adecuadamente pueden llevarlos a un vórtice de culpabilidad, resentimiento y aislamiento.

Ante la pérdida de una ser querido surge un proceso normal y saludable de adaptación emocional, también conocido como duelo. Este suele ser prolongado y difícil para los familiares debido a la naturaleza de la muerte de su familiar.

Paulo Acero & Sergio Pérez (2013) describen en su libro “Suicidio: cómo prevenirlo y como ayudar a los sobrevivientes” las distintas fases y emociones que experimentan los familiares durante el duelo:

La familia experimenta un estado de shock aunado a una profunda tristeza, sobre todo aquellas personas que tenían una relación más estrecha con la persona que falleció. En esta etapa suelen presentarse síntomas físicos tales como salto de estómago, dolores en el pecho, hipersensibilidad a los ruidos, sentimientos de irrealidad, falta de aire, pérdida de energía, trastornos del apetito y del sueño.

Después aparece la rabia y el enojo, donde este se dirige hacia todos, hacia nuestro familiar por la decisión que tomo, por haberse dado por vencido; a nosotros mismos por no haber podido evitarlo o por no habernos dado cuenta; hacia Dios, hacia todos.

Luego viene el sentimiento de culpa, donde se manifiesta la angustia de la familia por no haber previsto el suceso, por todo lo que se dijo o no se dijo, por la incertidumbre de: “sí hubiera hecho esto, no hubiera pasado”. Se piensa en todas aquellas veces que peleamos, en los problemas no resueltos en nuestra relación con la persona fallecida, en todo lo que nos quedó por decir; se piensa en los sueños no cumplidos de la persona.

Por último, se presenta una fase de reorganización, sí el duelo es resuelto de forma satisfactoria, permite a los familiares reorientar sus energías psíquicas a nuevas motivaciones.

En México, cuando una persona fallece se le dice a la familia “mi más sentido pésame”, tal vez por costumbre o tal vez porque no encontramos las palabras adecuadas para mitigar el dolor las personas más cercanas al difunto. Es en este momento cuando se debe brindar apoyo emocional, es importante alentarlos a que expresen sus emociones, su pena; es dañino tratar de mantener un control excesivo sobre los sentimientos.

El suicidio no es algo de “moda”, no es algo que hay que tomar a la ligera, no es asunto de “cobardes”. Es la consecuencia tanto de situaciones estresantes reales así como de trastornos, como la depresión. Es una problemática de salud pública real.

Es por esta razón que en Bloguea tu Mente, en esta Semana de Prevención del Suicido nos pareció importante hablar sobre las consecuencias dentro de la familia y del circulo social de la persona que se suicida.

Sí usted, querido lector, está pasando por algo semejante o conoce a alguien que lo este viviendo, no dude en buscar ayuda de un profesional de la salud, él le puede brindar el apoyo emocional que necesita para poder entender lo que está pasando.

Por Stephanie Herrera

 

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2 comentarios en “La familia después del suicidio

  1. ladoncelladelaola dijo:

    Conozco un caso y la hija ( amiga mía9 tardó muchísimos años en superar la muerte de su padre.
    En el fondo en un caso así nos sentimos desvalidos y sobre todo culpables ¿no tenía confianza para explicar sus problemas? ¿hicimos algo mal para no ganar la confianza del que nos dejó?
    Un tema delicado.

    Le gusta a 1 persona

    • Daniela Guerrero dijo:

      Gracias por tu comentario y sí como mencionas, es un tema complicado, sin embargo como externo a la situación debemos ser una red de apoyo para las familias, como dices, es usual que el familiar se sienta desvalido, desorientado y la mayoría de las veces culpable, pero el punto ya ese momento, es ¿en qué podemos ayudarlo y/o apoyarlo?

      Le gusta a 1 persona

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