La Infidelidad: ¿Daño o Ayuda?

Por Daniela Guerrero

¡Hola queridos lectores! Espero se encuentren muy bien.

Dicen que un hecho vale más que mil palabras, sin embargo, hay palabras que nos mueven emocionalmente más que algunos actos, por ejemplo, el término INFIDELIDAD, tema que quiero abordar el día de hoy.

Antes de comenzar me gustaría especificar que la palabra infidelidad ha pasado por una serie de cambios, donde al principio se consideraba sólo como el acto de tener relaciones sexuales fuera del matrimonio y hoy se menciona infidelidad como:

Infidelidad: Romper de forma traidora un acuerdo afectivo-sexual preestablecido con la pareja.

(Definición del blog Gabinet Psicologic Mataro)

Es decir, pasó a un término más amplio, donde una relación de índole romántico o emocional fuera de la dinámica de pareja también se considera infidelidad, además de incorporar el concepto pareja.

A través de la historia, la infidelidad siempre ha estado presente, en algunos periodos justificada y bien vista, y en otros se reprueba este acto, pero, ¿por qué el cambio? pueden ser muchas razones, desde el ingreso de la religión a las culturas hasta la evolución en la percepción de la vida misma y la sociedad, sin embargo, hoy en día, hay un dicho que he escuchado miles de ocasiones y dicta así:

                      “AUNQUE TENGA MUCHAS CAPILLITAS. YO SOY LA CATEDRAL”

Dicha frase a simple vista se puede interpretar la aceptación del acto infiel, y no es extraño, ya que como mujeres se nos ha enseñado a callar nuestras inseguridades, dolencias e incomodidades, en pocas palabras, a cargar la cruz que nos tocó, y a los hombres no sólo se les ha permitido el hecho de tener varias parejas, sino que algunas veces hasta incentivado a tenerlas, volvemos al tema antes tocado en este blog: Machismos y micromachismos <-(dale click para leerlo) si bien es cierto, dicha percepción ha cambiado con el tiempo, y hoy en día vemos muchas personas desafiando los roles establecidos, aunque aún quedan grandes pasos por dar, entonces, por cuestión cultural, se nos acostumbra a que por más que haya una traición si no me falta económicamente nada o simplemente por tener un título mayor como novia o esposa, no pasa nada, por ello  se me viene a la mente, el hecho que una infidelidad pueda no solo perjudicar, sino hasta un cierto modo, ayudar a la dinámica de pareja, ya que la razón por la cual se llega a una infidelidad va casi siempre de la mano con problemas de pareja previos a la relación furtiva, así que dentro de esa relación extramarital, el individuo pudiera clarificar las necesidades que busca en su pareja y de este modo, con una buena comunicación o conductas, expresarlas y arreglar los anteriores conflictos. Otro de los beneficios podría ser el simple hecho de salir de la rutina, que a veces como pareja caes.

Cabe recalcar que hay diferentes tipos de infidelidad, hay desde algun beso, faje o el sexo casual y debes en cuando (a la cual me refiero en este post) hasta una deslealtad emocional o afectiva.

“Una infidelidad tal vez se perdona, pero la deslealtad, eso sí está difícil.”

                                                                                                                                       -Alma Aparicio

 ¿Es bueno o es malo? Esta pregunta la dejo a tu criterio.

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El camino hacia el éxito personal

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“Aprendí que sí uno avanza confiado en la dirección de sus ensueños y acomete la vida que se ha imaginado para sí, hallará un éxito inesperado en sus horas comunes.” Henry David Thoreau 

 

Hace tiempo leí en una página web la historia de un joven que se dedicaba a la albañilería. Él se encontraba feliz trabajando arriba de un andamio. Pero las personas a su alrededor le decían que era un estúpido al desperdiciar su talento al quedarse a trabajar como albañil dado que podría dedicarse a algo más.

El muchacho claramente disfrutaba de su trabajo. ¿Cuál era entonces la razón de que recibiera ese tipo de comentarios? ¿Porque consideran que una profesión es mejor que otra? Creo que es debido a la percepción que tenemos cada uno de nosotros sobre el éxito. 

Vamos a considerar al éxito como la capacidad de alcanzar todas aquellas metas que nos proponemos. A menudo es asociado con la victoria y la obtención de grandes méritos. Él éxito entonces se convierte en una cuestión personal que depende de nuestros objetivos y metas. Lo que nosotros queremos lograr.  Depende de nuestras motivaciones, intereses, principios y valores propios.

Por ejemplo: El logro en una competencia automovilística suele ser terminar en primer lugar. Sin embargo, si un piloto empezó la carrera en el último lugar y llegó segundo, también se puede considerar su participación como un éxito. Todo depende de la perspectiva personal. 

Otra situación que podemos mencionar es cuando se critica a las mujeres que buscan formar o que se dedican exclusivamente a su familia y guardan en un cajoncito su carrera profesional. Sí hemos llegado hasta este punto de libertad donde tenemos el derecho de decidir que hacer con nuestra vida, ¿porque se cuestiona el camino escogido? Cada quien decide la manera de ser y sentirse exitoso.

Llegando a este punto te pregunto a ti, lector: ¿Qué es para ti el éxito? 

Nos han hecho creer que el éxito sólo se encuentra en el exterior; al estudiar una de las carreras con mejor prestigio o siendo un ejecutivo. No descartó la opción de que alguien se sienta realizado al estar en estas situaciones. Pero estoy segura que existen personas que solo lo hacen por el estatus que les pueda generar.

Al estar en un lugar en donde realmente no quieres estar sólo estas mintiéndote a ti mismo. ¿No te gusta la carrera que estas estudiando pero estas ahí por el prestigio? Salté. ¿No te gusta el lugar donde trabajas? Renuncia. He aprendido que las cosas que se hacen sin interés o sin pasión, simplemente no funcionan. Al joven de nuestra historia seguramente ha sido muy feliz trabajando en el lugar que le gusta y que lo llena.

Por Stephanie Herrera

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¿Qué pasará el día que muera?

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Por Daniela Guerrero

Hola queridos lectores, espero se encuentre muy bien.

La muerte desde siempre ha sido un tema tabú, un tópico que por su naturaleza, impredecible y obligatoria, causa en muchas ocasiones, ansiedad y/o temor, y por ende, ha sido objeto de muchísimas investigaciones, ya sea para evitarla o para saber qué hay después.

Antes de comenzar, me gustaría mencionar los diferentes significados de la muerte desde distintos ámbitos:

Diccionario: Cesación o término de la vida.

Filosofía: Se refiere a la oportunidad de pensar y reflexionar sobre la vida, por ejemplo:

Platón: “El saber que vas a morir es lo que hace que tu vida sea única e irrepetible. Es la conciencia de la muerte la que convierte la vida en un asunto muy serio para cada uno.”

Religión:  Representa el término de una vida para empezar una nueva. Ya sea comenzar la vida eterna (cielo o infierno, según tus acciones en la vida terrenal) o por medio de la reencarnación.

Es claro que ningún estudio científico ha podido resolver qué hay después de la muerte y que la respuesta siempre nos la darán nuestra educación o creencias.

Otra situación desconocida (tema por el que escribo), y que en algunas ocasiones nos representa un mayor estado de ansiedad, es la respuesta a la siguiente cuestión:

¿QUÉ PASARÁ SI ME MUERO MAÑANA?

¿Alguna vez te haz hecho esa pregunta? Yo sí, varias veces, y no es por el hecho de que sea un deseo, sino porque es lo único seguro que tenemos en la vida, entonces llegué a una conclusión, y es que, NO PASARÁ ABSOLUTAMENTE NADA, obviamente tu circulo cercano como familia, amigos o conocidos, pasarán por un dolor ante tu pérdida (duelo) que puede durar meses o años, pero como sistema tendrán que aprender a vivir sin ti, arreglárselas para sobrevivir, sin embargo, los pájaros cantarán igual, la mascota de tu vecino perseguirá al cartero como todas las mañanas mientras deja la correspondencia en la calle de tu casa, el señor que deja la leche en la tiendita de la esquina, la dejará entre las 6 y 7 am, exactamente igual que todos los días, en tu trabajo, contratarán a alguien nuevo que cumpla con tus quehaceres diarios,  y así pudiera enumerar un montón de situaciones que diariamente pasarán al igual que siempre.

Nos aferramos a una edad o etapa de fuerza, en la que creemos o creíamos que nada podía dañarnos, para así calmar la ansiedad y/o miedo que la etapa de decadencia trae con ella, (tema que tocamos anteriormente: Miedo a Envejecer <–dale click para leerlo) y para calmar los sentimientos hacia lo desconocido, es decir, la muerte, o bien nos deshacemos en mil pedazos al igual que de nuestras pertenencias, para dejar lo más protegidos posibles a nuestros seres queridos porque, ¿qué pasa si me muero mañana?, ¿qué harán de su vida? Y no considero que sea malo ya que incluso muchas personas dicen que por eso trabajan demasiado, para proteger a su familia, pero también algunas veces es tanta la preocupación, que no llegamos a disfrutar por tanto que se trabajó, mejor enseñemos y preparemos a nuestros hijos en lugar de querer resolver su vida y la de sus descendientes, no dejes de saborear los muchos o pocos frutos que te deje tu vida laboral, regálate esas vacaciones que tanto quieres, la pantalla de 80 pulgadas o come en el restaurante que siempre quisiste. Al final lo único que te llevas son los recuerdos y que mejor que los que te hagan sonreír. 

¿Y por qué lo digo? Porque conocí un caso en donde la persona siempre le dio y saca de problemas a sus hijos, incluso, en la cama del hospital les dio para pagar los servicios de la casa, les dejó un techo, una carrera universitaria, un negocio ya establecido, entre otras cosas y su pregunta de todos los días era esa, ¿qué pasará el día  que muera?, hoy no tienen para comer, la casa se está cayendo, no tienen servicios, siempre les dio todo pero no sabían cómo administrarlo o cuidarlo y  siempre vivió con un gran pesar por tratar de resolver la vida de todos pero al final de cuentas ya no está, sus hijos batallan diariamente y ella ya no puede hacer nada.

Mi recomendación es fluir con la vida misma, sé que es más complicado de lo que se escucha, pero realmente debemos entender que al morir, sea cual sea tu creencia, no podemos hacer nada más en este mundo, tenemos que aprender a despreocuparnos por lo que va a pasar una vez que ya no estemos y a disfrutar lo que vivimos ahora, no es una cosa de la noche a la mañana pero es algo que esta en nuestras manos. 

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¿Por qué la vida termina después del matrimonio?

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Por Karina Quiñones 
Twitter: @karinaqnes

“Estudia, trabaja, gana tu dinero y gasta en ti. Cuando te cases ya nada será tuyo, ni tendrás tiempo para ti.” Éstas son algunas de las cosas que la gente me ha dicho últimamente, ¿por qué? No lo sé, no tengo planes de casarme, sin embargo, me quedo pensando el por qué la gente cree que cuando te casas, al parecer pierdes todo.

Es importante para iniciar, tener la definición general del matrimonio: Unión de dos personas mediante determinados ritos o formalidades legales y que es reconocida por la ley como familia. “la pareja contrajo matrimonio en la basílica del Pilar; han contraído matrimonio en el juzgado de paz”. Después encontramos una definición religiosa: “En el catolicismo y otras confesiones cristianas, sacramento que une indisolublemente a un hombre y una mujer, y por el que se comprometen a vivir de acuerdo a las prescripciones de la Iglesia.”. Pero qué aburrido vivir tu vida haciendo lo que “deberías de hacer” y no lo que tú quieres hacer.

Se supone que la vida en pareja es un acuerdo mutuo y de apoyo constante en diferentes situaciones, la verdad es que siendo realistas, viviendo en pareja se tienen muchos beneficios al estar casados, préstamos, seguros médicos, entre otros. Es claro que en el país no todos tenemos el recurso económico como para pagar un seguro privado, las instituciones de salud pública son un gran apoyo para aquellas personas que lo necesitan en verdad.

Pero aquí la verdadera pregunta es ¿POR QUÉ LA GENTE DICE ESAS COSAS?. Mi idea es que de alguna manera en que nos han educado, recuerdo que en la primaria veíamos el ciclo de la vida que era: naces, creces, te reproduces y mueres… y gracias a papá diosito, tienes que estar casado para reproducirte, si no, es pecado… baia baia, ¿qué tenemos aquí? A un bastardo.

 

Entonces ¿casarnos es una obligación de vida? Y si no quiero casarme, ¿hay problema? De los primeros post del blog se encuentra uno que escribí llamado ¿Existe el amor de tu vida?, con ese post y este, quiero que el lector reflexione un poco lo que estamos haciendo con nuestras vidas que son automatizadas y programadas por el “deber ser” que nos ha impuesto la sociedad occidental del siglo XXI. ¿No me crees que la sociedad nos dice cómo debemos de ser? Cuántas imágenes y comentarios no hay en internet y en la vida cotidiana de cómo debe ser una mujer, la mujer ideal tiene que ser una “dama” comportarse correctamente, al parecer TODAS las mujeres somos celosas, violentas, extremadamente cariñosas y con necesidad de ser protegidas. En cambio, los hombres tienen que ser altos, musculosos, detallistas, románticos, empalagosos, dejar a sus amigos y amigas por estar con su novia. ¿A caso algo de esto es cierto?

Entonces ¿por qué el matrimonio tiene que ser un sacrificio? Creo yo que si un día decido compartir mi vida con mi pareja en la misma casa es porque quiero estar más tiempo con esa persona, porque quiero dormir con él o ella todos los días, despertar y que lo primero que vea es la persona a quien amo el día de hoy. No tengo que pensar si quiero hijos o que ya me estoy haciendo vieja y mis embarazos pueden ser más complicados, quiero pensar a dónde iremos de viaje las próximas vacaciones, llegar a casa a comer viendo netflix, discutir por cosas ridículas y que se me quite el enojo a los 10 minutos, pero todo eso es LO QUE YO QUIERO y lo que yo PIENSO sobre algún posible matrimonio o unión libre.

Pensar que la vida en pareja es distinta y complicada, solo nos llevará a la acción y vivienda misma de tales complicaciones. La vida no es color rosa, pero tampoco tiene que ser un martirio.

Gracias por leerme.

Somos lo que pensamos

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“Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.”-Buda

Nuestra capacidad para pensar ha sido considerada por los grandes filósofos como la facultad suprema del ser humano. Entendamos al pensamiento como un proceso mental que nos permite establecer conexión entre nuestras ideas. Siento que es gracias a esta capacidad que hemos logrado grandes avances para la ciencia y la tecnología.

¿Cual es, entonces, el alcance de los pensamientos? Hemos escuchado en muchas ocasiones que somos lo que comemos; pero no imaginamos que también somos aquello que pensamos. Nuestros pensamientos tienen una influencia poderosa en nuestra realidad al grado de parecer que podemos predecir lo que nos va a ocurrir. Como pasa con las supersticiones de la mala o de la buena suerte. No se trata de eso, sino que estamos experimentado una profecía autocumplida (o Efecto Pigmalión).

Llamamos profecías autocumplidas a todos aquellos pensamientos predictivos que tenemos haciendo de manera inconsciente todo lo posible para amoldar la realidad a nuestra idea. Estas expectativas pueden ser tanto positivas o negativas.

Por ejemplo: sí creemos que vamos a fracasar en cierta actividad o proyecto, es muy posible que nuestra conducta se vaya modificando para que esto sea lo que termine pasando, ya que esta creencia va a condicionar nuestras respuestas y nuestra manera de ver la realidad.

Aunque suene sencillo no hay nada más difícil que hacer un uso adecuado y eficaz de nuestro pensamiento. Por lo que tenemos que preguntarnos: ¿Qué nos lleva a pensar de la manera en qué pensamos? La respuesta es debido a nuestras creencias.

Una creencia es una idea que hemos ido interiorizando en nuestra mente de forma inconsciente, y que sin darnos cuenta, dirige nuestros actos. Estas se construyen a lo largo de nuestra vida y están basadas en nuestras experiencias, valores, cultura y tradiciones. Son inculcadas por nuestros padres y por la sociedad en la que crecemos.

Un buen ejemplo es la creencia de que el matrimonio debía durar para siempre, aún cuando se convirtiera en un autentico tormento. La ruptura del matrimonio era considerado un fracaso y un acontecimiento que provocaba vergüenza porque no encajaba con lo que se pensaba en aquel entonces.

En el momento en que cambian nuestras creencias cambian nuestros pensamientos. En el momento que cambian nuestros pensamientos cambiamos nosotros y nuestra vida.

Blaise Pascal (1669) menciona en su obra Pensamientos que “el hombre no es más que un junco (una vara), el más débil de la naturaleza, pero un junco que piensa. Toda nuestra dignidad consiste en el pensamiento. Esforcémonos, por consiguiente, en bien pensar: he aquí el principio de la moral”.

La mejor manera de empezar a cambiar nuestros pensamientos es siendo conscientes de lo que pensamos y porqué lo pensamos. El pensamiento es la mejor herramienta para alcanzar lo que anhelamos, por ello nada es más importante en nuestras vidas que pensar con detenimiento y cuidadosa reflexión.

Por: Stephanie Herrera

 

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