Un propósito más…

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Por Daniela Guerrero

 

Hola queridos lectores! Ya un tiempo sin leernos, cabe recalcar que nos estamos tomando un pequeño receso por las épocas decembrinas y preparando mejores cosas para ustedes en este nuevo ciclo que se avecina, pero no quería acabar el año sin, primero, desearles un feliz y próspero 2017, segundo, agradecerles su apoyo en este proyecto y tercero, para sugerir y/o pedir de la manera más atenta, que en la tradicional lista de propósitos, consideremos agregar y cumplir una meta más.

Año con año realizamos, ya sea de manera mental o escrita, la habitual lista de propósitos, entre los más comunes se encuentran adelgazar los 10 kilos ganados en las cenas navideñas o qué me dicen de la promesa de hacer ejercicio con mayor intensidad y entrega, dedicar más tiempo a la escuela o trabajo, mejorar la puntualidad, entre otras tantas cosas, que en algunas ocasiones, dicho entusiasmo queda en los primeros meses del nuevo año, pero no estamos aquí para juzgar, en realidad, este post es para invitarte a incluir en tu listado, un propósito que dicta: CÉNTRATE EN LAS COSAS IMPORTANTES QUE PASAN A TU ALREDEDOR.

Se preguntarán el por qué de esta sugerencia. Muy sencillo:

Al punto que estés leyendo esto habrán transcurrido 363 días, técnicamente 52 semanas o bien 8712 horas, en dicho tiempo hemos vivido momentos placenteros y displacentes, en nuestro ambiente cercano han pasado muchas cosas, desde logros, propios o externos, hasta muertes, en el mundo ha habido guerras, avances tecnológicos y científico que posiblemente los veíamos como imposibles, y mientras la sociedad y tiempo avanza, una considerable cantidad de personas se presentan al evento del año: Los XV’s de Rubí (en caso que no conozcas dicho evento, basta con poner XV años de Rubí en cualquier buscador) o nos volvemos locos con Ay muchas cosas, wuuuuuuuu o buscamos ser como José, y no es que considere mal el hecho de divertirse con estos incidentes, es más, se dice que un niño se ríe un aproximado de 300 veces al día, mientras que un adulto unas 15 veces al día, considerando que pueden los memes y vídeos de Internet ayudarnos a reír más y con esto incrementar un sinfín de sustancias como la serotonina (sustancia de la felicidad) y con esto, mejorar el estado de ánimo, disminuir el estrés e incluso quemar algunas calorías, es un aspecto muy positivo, pero no hay que dejar que eso nos ciegue.

Mientras tú sigues la transmisión en vivo de la competencia por la chiva en los quinces de Rubí o das like o compartir a una publicación para que algún individuo catalogado como #Lady o #Lord, gane un carro, el mundo es testigo de un nuevo holocausto y miles de personas piden ayuda por sus vidas en Alepo, Siria, incluso en nuestro país (México) cada día amanecen muertas miles de personas a manos del crimen, se llevan a cabo grandes injusticias de género como la que sufrió la atleta Ana Gabriela Guevara, desaparecen diariamente miles de mujeres e incluso niñas a causa de la trata de blancas, atacan o matan a cientos de personas por tener una preferencia sexual diferente a la heterosexualidad, situaciones de las cuales prefieres hacer burla en lugar de enfrentarlas, ya sea por seguir la corriente, el qué dirán o simplemente no les tomas importancia porque a ti no te afectan, sin embargo, en situaciones que te afectan, prefieres hacer memes de las múltiples y vergonzosas equivocaciones del presidente Enrique Peña Nieto o como ha sido bautizado, #LordPeña, que investigar las decisiones que toma por tu país, y así pudiera enumerar un montón de situaciones en las que la indiferencia nos ha invadido o las bromas, que tal vez, a causa de nuestra ansiedad, nos han dado una mala jugada.

Es por ello que este día, te pido que este 2017 empecemos a realizar estos 3 pasos:

1.- INFÓRMATE: Lee o ve las noticias diariamente, tanto de tu región como del mundo, ve documentales, sigue páginas, blogs o canales que te ayuden a crecer como individuo, como dicen vulgarmente, comienza a cultivarte, verás que poco  a poco empezarás a interesarte por lo que ocurre en la sociedad.

2.- INDÍGNATE: Cuando te enteres de alguna situación vergonzosa para el país, mundo y/o sociedad, no hagas de dichos hechos una broma, recuerda que hacer chistes, memes o cualquier otra burla es respaldar el evento y ten en mente que todos estamos expuestos a dichas circunstancias.

3.- AYUDA EN LO QUE PUEDAS: Ten en cuenta que no necesitas donar mucho dinero para ayudar a alguien, una simple pregunta, una llamada, una frase de aliento o una pequeña aportación, puede ser la salvación de una persona.

El mundo no necesita ser cambiado, necesita que los individuos que lo habitan lo hagan, y eso es decisión de cada uno.

Te deseo pases un feliz inicio de año, que todos tus deseos y propósitos para este 2017 los hagas realidad. Y recuerda:

“Cambia tus pensamientos y cambiarás el mundo”

-Norman Vincent Peale.

Gracias por leerme, si te gustó no olvides darle like, compartirlo en tus redes sociales y suscribirte, es completamente gratis. Además siempre es bueno saber qué te pareció, recuerda dejar tu opinión en la caja de comentarios.

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¿Éstas hoy donde quieres estar?

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“No tendremos mejores condiciones en el futuro si estamos satisfechos con todo aquello que tenemos en la actualidad.”  -Thomas Alva Edison

Una de las características de la cultura mexicana (por desgracia) es la actitud conformista que escogemos al aceptar todas las situaciones, sean buenas o malas, que se nos presentan en nuestra vida cotidiana. En nuestra sociedad es normal encontrar a personas insatisfechas con su trabajo; el sueldo es poco, el ambiente es pésimo y su jefe lo trata mal. ¿Porque la persona permanece ahí?

Aunque suene extraño las personas prefieren una situación conocida (aunque sea mala) a una desconocida. De ahí nuestro dicho “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Lo desconocido viene acompañado del miedo, del riesgo y del temor al fracaso; por eso es que muchas personas optan por quedarse en una zona segura y de confort. 

Es por esa razón que vamos a ver a estas personas quejarse de las circunstancias pero les aseguro que, en el mayor de los casos, no están haciendo algo para mejorar o cambiar la situación actual en la que viven.

Señalo que es una característica de la cultura mexicana porque es ella quien nos ha inculcado el aguantar situaciones injustas o desgastantes. –Así es la vida, mejor que te vayas acostumbrando-  dice alguien. Aguantar no parece lo idóneo pero sí es lo más común. 

Las personas aceptan situaciones, personas y condiciones en su vida porque llegan a pensar que mejorarlas es imposible.

He aquí donde quiero hacer una distinción entre la aceptación y el conformismo que aunque se utilicen en la misma oración existe una gran brecha entre ellos.

La primera se refiere a la comprensión de la situación y de nuestro papel en ella; puede que no podamos cambiarla pero hacemos lo que está a nuestro alcance mejorarlo. En cambio, la segunda nos habla de cómo alguien se mantiene en un lugar aún cuando podría estar mejor. Por lo tanto aceptar no es conformarse.

Cambiar las circunstancias en las que te encuentras puede ser difícil pero no imposible. Salir de tu pequeña isla segura para aventurarte en mar abierto requiere esfuerzo y valentía, pero te aseguro que vale la pena. El conformarnos sólo nos priva de desarrollar nuestro máximo potencial y de un mundo lleno de posibilidades.

Me gustaría que escucharas una pequeña metáfora realizada por Camilo Cruz sobre este mismo tema dando click aquí. Y antes de irme sólo quiero hacerte una pregunta:

¿Éstas hoy donde quieres estar?

Por Stephanie Herrera 

Violencia, ¿Parte de la educación?

Hola queridos lectores, ¿cómo están?

Como psicóloga he tenido la oportunidad de trabajar en muchas ocasiones la violencia, a través de agresores y víctimas en sus distintos tipos como lo son la psicológica, física, sexual, económica y patrimonial.

Algo que siempre llama mi atención, es cada vez que cuestiono sobre la idea de violencia, me encuentro con que si no deja una marca visible en el cuerpo, ya sea un moretón, cortadas, rasguños, entre otras, las personas consideran que no fueron víctima de este fenómeno. Y es por ello que antes de seguir me gustaría definir el significado de esta palabra:

Violencia: Todo acto que guarde relación con la práctica de la fuerza física o verbal sobre otra persona, animal u objeto originando un daño sobre los mismos de manera voluntaria o accidental. El elemento principal dentro de las acciones violentas, es el uso de la fuerza (física o psicológica) para el logro de los objetivos, y en contra de la víctima.

                                                                       (http://conceptodefinicion.de/violencia/)

Dicho esto, me gustaría tratar el tema desde la modalidad de violencia de género, ya que hoy en día es imposible no toparnos con la frase: IGUALDAD/EQUIDAD DE GÉNERO, ya sea a través de los medios de comunicación, carteles, alguna plática impartida en tu escuela o trabajo, entre otras situaciones, pero ¿qué tan informados estamos sobre esta modalidad de violencia?

Cabe recalcar que vivimos en uno de los países con más inequidad o desigualdad de género (México), ¿por qué? Por nuestra cultura MACHISTA, (se cree que el hombre es superior a la mujer), y diariamente se escuchan frases como:

“Ya viste a Fulanito, está como Pancho Villa, con sus dos VIEJAS en la orilla” o bien, “Un HOMBRE de ÉXITO es uno que gana más DINERO que el que su MUJER es capaz de GASTAR. Una MUJER de éxito es una que encuentra un hombre así.”

Éstas, son frases con un machismo explícito, sin embargo, hay ocasiones que existe una actitud de este tipo, pero es muy sutil, es tan imperceptible la violencia que nos reímos e incluso la aplicamos, sin importar tu género, a estas prácticas se les llama MICROMACHISMOS.

¿Un ejemplo?… (INSERTE EL VERBO QUE GUSTE) COMO NIÑA, o qué me dicen de frases como “¿ME AYUDAS CON LOS NIÑOS?”  y quien te va a “ayudar” es el padre de los menores, es decir, es también obligación de él cuidarlos.

Estos no solo son visibles en frases, sino también en actos como por ejemplo, cuando a tu pareja no le gusta que utilices faldas cortas, entonces no te lo va a decir deliberadamente,  te comenzará a comprar faldas que considere apropiadas y tú podrás pensar que es muy lindo y consentidor.

Existen 4 tipos de micromachismos:

Encubiertos: Son los más sutiles, sin embargo contienen el mismo intento de doblegar y controlar a la pareja, sólo que esta vez, en lugar de utilizar la fuerza, aprovecha el vínculo afectivo, puede recurrir a los silencios, ya que no te hablo porque no me gusta como te vestiste para salir a recibir a tu hermano, o la imposición de límites, haz todo lo que gustes de 9 a 12 porque para la una ya tienes que estar en la casa con mi comida lista y los niños comenzando la tarea.

Utilitarios: Son igual de sutiles, suelen verse en ámbitos domésticos por lo que  “veneran” las “capacidades femeninas”, es decir yo no limpio la casa porque a la mujer le queda más bonita, o es que ella tiene una mejor visión para las compras del súper, entonces que lo haga ella.

Coercitivos: Este tipo de micromachismo es de los más crudos, ya que aquí el individuo usa la fuerza moral, psicológica o económica, para así lograr doblegar a su pareja, aquí utilizan medios de intimidación, control de dinero, imposición en y de la intimidad (abuso), impone sus ideas y pensamiento ya que posee una inteligencia “superior” a la femenina.

De Crisis: Mejor conocido como el ciclo de la violencia: Discutimos-> Accederé en esta ocasión-> Se repite el conflicto, pero esta vez, voy a negociar e impondré mis ideales-> te agredo físicamente o de una manera nada sutil-> te contento con regalos y prometo nunca más hacerte daño-> me victimizo, es decir, te pegué pero yo no quería, tu actitud me obligó-> darse un tiempo-> regresar y volver a empezar el ciclo.

Como ya lo dije arriba, en muchas ocasiones no somos conscientes de la violencia que sufrimos o que generamos, ya sea porque así nos educaron o que socialmente sea algo normal, frases como: es la cruz que me tocó cargar es un claro ejemplo de ello, puede deberse también por situaciones personales como la inseguridad, es decir, la creencia de que si lo dejo o me deja ya nadie me va a querer, sin embargo sólo es cuestión de pararnos un poco a reflexionar y encontrar el sentido de las palabras que salen de nuestra boca.

Nadie tiene derecho a juzgarte, cambiarte y mucho menos a tocarte de ninguna forma, no importa si es tu familiar, amigo de la infancia, pareja o profesor, si identificas algún tipo de violencia, hazlo notar, denúncialo.

Gracias por leer y te invito a dejar tu opinión en la cajita de comentarios de aquí abajo, darle like y unirte a nuestra página de Facebook @Blogueatumente y si te gustaría que habláramos de un tema específico puedes comunicarte con nosotros al correo electrónico: blogueatumente@outlook.com

Por Daniela Guerrero

La curiosidad

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Por Karina Quiñones


Cuando somos niños nuestro lenguaje se basa en preguntas y respuestas que buscamos para darle lógica al sentido de la vida, en ocasiones, es tan complicado para nosotros los adultos dar contestación a preguntas tan simples y al mismo tiempo tan complicadas como lo es: ¿de dónde vengo?, ¿qué hago aquí?, ¿por qué estamos vivos?, ¿de qué se trata la vida?.

El día de ayer por la noche estaba viendo una serie de Netflix llamada “Merlí”, ésta narra la vida de un profesor de filosofía y cómo interactuaba con sus alumnos y les despierta una clase de pensamiento que olvidamos al ir creciendo, la curiosidad. Si alguna vez leyeron El Mundo de Sofía, podrán recordar que el autor mencionaba que los filósofos no desaparecieron hace tiempo, pues los niños de cualquier generación (NO QUIERAN SENTIRSE ESPECIALES MILLENIALS) hacen las mismas preguntas que hace algunos años se hacían personajes de la talla de Aristóteles, Platón, Descartes, entre otros.

¿Por qué los adultos dejamos de pensar así? Bueno, quizás es porque tenemos cosas más “importantes” y “reales” que hacer a diferencia de los niños, pero yo hace un par de años comencé a cuestionarme algo muy interesante, el porqué de mis actos. Como adultos cuando nos preguntamos por qué suceden las cosas  siempre encontramos las respuestas típicas: se le atribuyen los actos a alguien más y nos alejamos de nuestra responsabilidad social, es más fácil pensar porqué otro lo hizo que pensar en por qué yo no hago nada, por ejemplo: ¿por qué México tiene un mal gobernante? Y no pensamos en ¿por qué escogí a un mal gobernante? Sí ya sabía lo que iba a suceder. También sucede en nuestras relaciones amorosas, la pregunta siempre es ¿por qué tengo tan mala suerte?, ¿por qué fulatino/fulanita no me quiere?, ¿por qué nunca me toman en serio? Y no nos hemos cuestionado sobre ¿qué me lleva a acercarme ese tipo de personas con las cuales voy a sufrir? En fin, son tantas preguntas que nos podemos realizar, pero no tiene caso hablar de ello si no nace de nosotros mismos cuestionarnos.

Lo que quiero decir es que ¿por qué hemos dejado que alguien más responda a nuestras preguntas? O haya apagado esa curiosidad que teníamos de manera inocente al preguntar de dónde venían los bebés. Los adultos a veces creemos que tenemos respuestas a todos y para todos, creemos que sabemos y en realidad entre más estudias, más lees y más aprendes, vas a llegar a la conclusión que la vida misma es tan extensa y por más que sepas siempre te va a sorprender, en realidad, Sócrates tenía razón cuando decía que no sabía nada, porque creer que sabemos todo nos quita esa posibilidad de equivocarnos y perder esa experiencia tan bella que es el aprendizaje.

Para finalizar y retomando el tema de la serie, hay un momento en que un joven le hace una pregunta al maestro de filosofía, se le pregunta que si cualquiera puede hacer filosofía y el maestro se queda callado 3 minutos, todos los demás alumnos comienzan a decir qué le pasa, está mal, se ha vuelto loco, cosas por el estilo; al final el maestro comenta: “me he quedado callado para que vean cómo el mundo reacciona ante una persona que piensa.”

Pensar no es malo, pero tampoco es fácil cuestionarnos a nosotros mismos y al mundo por sus acciones, algunas personas pueden verlo como rebeldía o cosas por el estilo, pero en realidad, ¿quién dijo que lo que tú haces está bien? Y de ahí derivarnos al ¿qué es el bien y qué es el mal? De esa manera podríamos darnos cuenta que cada persona tiene diferentes visiones sobre términos que quizás creemos que son universales, cuando en verdad deberíamos considerar en escuchar al otro y lo que en verdad pensamos nosotros.

Gracias por leerme.

A propósito del estrés

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Seguramente has escuchado (sobretodo en esta época de finales de semestre) o tú mismo has dicho que te sientes estresado. Pero ¿qué es estar estresado? Se ha hablado bastante sobre el tema del estrés pero aún existen ciertos aspectos sobre este concepto que se ignoran y que se malinterpretan. Espero que leer este post te ayude a conocer más acerca de este padecimiento.

Vamos a comenzar por denominar al estrés como el proceso de adaptación que se pone en marcha ante las demandas externas que recibe una persona. Se trata de la tensión que sientes al tener que enfrentarte a una situación difícil; presentar un examen, viajar a un nuevo lugar o conocer a personas por primera vez son algunos hechos que pueden desencadenar estrés.

Por lo tanto, necesitamos ciertos niveles de estrés para lidiar con los desafíos a los que nos enfrentamos diariamente. No obstante, cuando este nivel se vuelve crónico puede perjudicar la salud integral de la persona. ¿Que pasa cuando inflas un globo más allá de su capacidad? explota. Lo mismo ocurre con las personas en constante estrés.

Llegando a este punto se debe tener en cuenta la personalidad y las características individuales de cada persona van a influir en la manera en que se perciben las situaciones; lo que para mí puede ser estresante puede no serlo para ti e incluso parecerte una tonteria.

En ese sentido, la manera en cómo afrontamos la situación estresante depende de cómo nos enseñaron cuando eramos niños a manejar el estrés. Sí te estas preguntando: ¿Cómo? ¿No es algo que le pasa sólo a los adultos? La respuesta es no.

Una situación puede ser o no ser percibida como estresante dependiendo de los recursos que se tengan para afrontar dicho hecho. Para un niño que tiene pocas o nulas experiencias de las cuáles aprender, todo acontecimiento nuevo puede provocarle estrés; cualquier cambio pequeño en su entorno puede tener un impacto enorme en sus sentimientos de seguridad y confianza.

Me refiero a los niños pero incluso existen investigaciones donde se afirma que los bebés pueden llegar a sentir estrés. El estar enfermo, el sentir frío, calor, hambre, el no recibir abrazos y atención son situaciones que pueden desencadenar el estrés en ellos. Prácticamente los bebés no conocen nada del mundo al que acaban de llegar y todo los toma por sorpresa.

Los infantes no van a expresar con palabras que se sienten estresados. Ellos van a llorar, les va a doler el cuerpo, su cabeza y su pancita. Pueden llegar a tener problemas alimenticios, del sueño, de la conducta e incluso falta de concentración y bajo rendimiento escolar. El estrés en esta etapa temprana de la infancia es especialmente preocupante debido a que puede ser el inicio de problemas que se irán agravando con el paso del tiempo.

Hemos visto (y experimentado) los estragos que producen los efectos negativos del estrés. Sí nosotros cómo adultos no podemos soportarlo ¿porque podría hacerlo un bebé o un niño? Pongamos especial atención a lo que nos dicen y a lo que sienten.

Puede que ellos no sepan con certeza que es lo que está pasando pero sí nos dedicamos a guiarlos en su proceso de crecimiento les estamos dando las herramientas para que puedan, en un futuro, afrontar las dificultades de la vida diaria por sí mismos.

Por Stephanie Herrera